24
julio
2026
TNU gestionó 99.000 toneladas de neumáticos fuera de uso en 2025 para su reutilización, reciclaje y valorización, un 7,4 % más que el año anterior
El Sistema atendió más de 42.900 solicitudes de recogida en un ejercicio en el que la entrada en vigor del Real Decreto 712/2025 impulsó un nuevo modelo de gestión basado en una mayor trazabilidad, transparencia y eficiencia.
TNU (Tratamiento Neumáticos Usados) ha presentado su Memoria de Actividad 2025, un ejercicio marcado por la entrada en vigor del Real Decreto 712/2025, que establece un nuevo marco regulatorio para la gestión de los neumáticos al final de su vida útil (NFVU) en España.
Durante 2025, TNU, Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP), gestionó 98.933 toneladas de neumáticos al final de su vida útil, un 7,4 % más que el ejercicio anterior, reafirmando su compromiso con una gestión responsable y eficiente y acompañando al sector en su adaptación al nuevo Real Decreto 712/2025 en materia de trazabilidad, preparación para la reutilización, reciclado y valorización.
Durante 2025, TNU gestionó el equivalente a 9,38 millones de neumáticos, aproximadamente uno por cada cinco habitantes de España. Además, dio servicio a 5.510 puntos generadores y atendió 42.910 solicitudes de recogida, gracias a la colaboración de su red de productores, gestores y puntos de recogida distribuidos por todo el territorio nacional.
Gestión alineada con la jerarquía de residuos
Del total de neumáticos recogidos en 2025 por TNU, el 9,94 % se destinó a reutilización (4,69 % a segundo uso y 5,25 % a recauchutado), el 42,91 % a valorización material y el 47,15 % a valorización energética, de acuerdo con la jerarquía de gestión establecida en la normativa europea y nacional, favoreciendo el máximo aprovechamiento de los recursos recuperados. La preparación para la reutilización constituye la opción prioritaria en la jerarquía europea de residuos al prolongar la vida útil del neumático y reducir el consumo de materias primas y energía asociado a la fabricación de nuevos productos.
Contribución a la economía circular y al medio ambiente
La correcta gestión de los neumáticos fuera de uso permite recuperar materias primas secundarias de alto valor, como el caucho y el acero.
El caucho recuperado encuentra aplicaciones en pavimentos, mezclas bituminosas para carreteras más seguras, superficies deportivas, mobiliario urbano o elementos de seguridad, mientras que el acero y las fibras textiles se reincorporan a diferentes procesos industriales, favoreciendo la sustitución de materias primas vírgenes y su reincorporación al ciclo productivo. Estas opciones permiten prolongar la vida útil de los recursos, disminuir la generación de residuos y reducir la huella ambiental asociada a la fabricación de nuevos productos, contribuyendo al desarrollo de un modelo de economía circular basado en el aprovechamiento eficiente de los materiales.
Un ejercicio marcado por el nuevo marco regulatorio
La entrada en vigor del Real Decreto 712/2025 ha supuesto uno de los principales hitos del ejercicio, al introducir nuevas obligaciones para productores y sistemas colectivos en materia de trazabilidad, control, transparencia y cumplimiento de objetivos de preparación para la reutilización, reciclado y valorización.
Con el objetivo de facilitar esta transición, TNU reforzó durante 2025 sus sistemas de gestión y desarrolló diferentes acciones de formación, información y acompañamiento dirigidas a productores, gestores y demás operadores del sector para favorecer una implantación homogénea del nuevo marco regulatorio.
La Memoria recoge también la visión de productores, gestores y puntos de generación sobre la implantación del nuevo Real Decreto, junto con tribunas especializadas dedicadas a la contratación pública ecológica y al futuro del recauchutado en Europa. De este modo, el documento analiza los principales retos regulatorios, industriales y ambientales que afronta el sector de los neumáticos al final de su vida útil, incorporando la visión de los distintos agentes implicados.
Entre las actuaciones más relevantes del ejercicio destacó también la participación de TNU, junto con SIGNUS, en el dispositivo impulsado por la Generalitat Valenciana para la gestión de los neumáticos recuperados tras la DANA, una actuación que puso de manifiesto la capacidad de respuesta y coordinación del sistema ante situaciones excepcionales.
«El Real Decreto 712/2025 ha supuesto un punto de inflexión para el sector. El refuerzo de la trazabilidad, la digitalización de la información y las nuevas obligaciones para productores, gestores, puntos de generación y sistemas colectivos contribuirán a mejorar la transparencia y la eficiencia del sistema. Durante este proceso, en TNU hemos querido estar al lado del sector, desarrollando una intensa labor de información, formación y escucha activa para facilitar la adaptación al nuevo marco regulatorio. Ese seguirá siendo nuestro compromiso: ofrecer un sistema de gestión sólido, fiable y preparado para responder a los retos de la economía circular», afirma Juan Ramón Pérez, presidente de TNU.
Con la publicación de su Memoria de Actividad 2025, TNU reafirma su compromiso con una gestión eficiente, transparente y alineada con los principios de la economía circular, contribuyendo al desarrollo de un sistema cada vez más sostenible para la gestión de los neumáticos al final de su vida útil.
Acceda a la Memoria Anual 2025 aquí.
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16
julio
2026
Más trazabilidad sí, más burocracia no: la RAP debe evolucionar sin perder eficacia
La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) ha demostrado durante los últimos veinte años que es un modelo eficaz para garantizar la correcta gestión de los residuos. Hoy, sin embargo, afronta una nueva etapa marcada por mayores exigencias en materia de trazabilidad, transparencia y control.
Por Javier de Jesús Landesa, Director operativo de TNU, Tratamiento de Neumáticos Usados
La economía circular necesita información fiable, conocer con precisión el recorrido de los residuos y ofrecer mayores garantías a ciudadanos, empresas y administraciones. La trazabilidad ya no es un elemento complementario; forma parte de la propia calidad del sistema. La dirección es, sin duda, la adecuada. Hasta aquí, difícilmente alguien puede discrepar. La cuestión es cómo avanzar.
Reforzar la trazabilidad no debería significar, necesariamente, incorporar nuevas obligaciones administrativas, nuevos procedimientos documentales o mayores cargas de gestión para los sistemas colectivos. El verdadero reto consiste en encontrar un equilibrio entre disponer de más y mejor información y mantener la eficacia operativa que ha permitido consolidar el modelo de la RAP durante estos años.
Porque una economía circular más eficiente no se consigue únicamente generando más información. Se consigue, sobre todo, gestionando mejor los residuos.
Los SCRAP nacimos para asumir la responsabilidad de los productores allí donde el mercado, por sí solo, no podía garantizar una correcta gestión al final de la vida útil de determinados productos como los neumátcos. Nuestra función ha sido siempre clara: organizar, financiar y asegurar que esos residuos reciben el tratamiento y reciclado adecuado. Con el paso de los años esa función ha evolucionado de forma natural.
Hoy los SCRAP no solo organizamos la gestión. También desarrollamos sistemas de información cada vez más avanzados, reforzamos los mecanismos de seguimiento, facilitamos información a las administraciones y acompañamos a productores y gestores en la aplicación de una normativa cada vez más compleja.
Un buen ejemplo ha sido la entrada en vigor del Real Decreto 712/2025, de neumáticos al final de su vida útil. Con motivo de su aprobación, TNU desarrolló una ronda informativa nacional dirigida a productores y gestores para explicar las principales novedades del nuevo marco regulatorio, resolver dudas, escuchar las inquietudes del sector y facilitar su correcta aplicación.
Ese esfuerzo de acompañamiento también forma parte, hoy, de la responsabilidad que asumimos los SCRAP.
La experiencia demuestra, sin embargo, que la evolución normativa de los últimos años ha venido acompañada de nuevas obligaciones de información, plataformas de reporte, controles y procedimientos documentales que requieren importantes recursos humanos, inversión tecnológica y un considerable esfuerzo organizativo.
Es lógico que la regulación evolucione. También lo es que se incorporen nuevos mecanismos de control cuando aportan un valor real al sistema. Pero conviene preguntarse, en cada nueva obligación, si contribuye realmente a mejorar los resultados ambientales o si, por el contrario, incrementa la carga administrativa sin un beneficio equivalente. El objetivo debería ser siempre el mismo: reforzar la eficacia del sistema sin añadir complejidad innecesaria.
Existe, además, otra cuestión que merece una reflexión. Los SCRAP somos responsables de organizar y financiar la gestión de los residuos, garantizar el cumplimiento de nuestras obligaciones y aportar información fiable a las administraciones. Ese papel debe seguir fortaleciéndose dentro de un marco de colaboración institucional claro y bien definido.
En la práctica, algunas de las nuevas obligaciones han llevado a los sistemas colectivos a asumir tareas relacionadas con la interpretación normativa, la comprobación documental o determinadas actuaciones de seguimiento que tradicionalmente correspondían al ámbito administrativo.
No se trata de cuestionar esa colaboración, que resulta imprescindible. Al contrario.La colaboración entre las administraciones públicas y los SCRAP constituye el pilar sobre los que se apoya la Responsabilidad Ampliada del Productor. Pero esa colaboración será más eficaz cuando exista un reparto claro de funciones y cada actor pueda concentrar sus esfuerzos en aquello para lo que aporta un mayor valor.
Las administraciones desempeñan un papel esencial en la inspección, la vigilancia y el control del cumplimiento normativo. Los SCRAP, por nuestra parte, debemos seguir aportando capacidad de gestión, conocimiento técnico, información de calidad y cercanía con las empresas para facilitarles el cumplimiento de unas obligaciones cada vez más complejas.
La experiencia del flujo de neumáticos fuera de uso resulta especialmente ilustrativa. Después de veinte años de funcionamiento, España dispone de un sistema maduro, con capacidad suficiente para gestionar todos los neumáticos que llegan al final de su vida útil, una red consolidada de gestores autorizados y un elevado nivel de trazabilidad. Un sistema que ha demostrado su eficacia y que ha sabido adaptarse a los cambios regulatorios, tecnológicos y ambientales que han ido surgiendo durante estas dos décadas.
Precisamente por eso, cualquier nueva evolución debería partir de una idea muy sencilla: mejorar lo que ya funciona. La RAP necesita seguir evolucionando. Necesitamos mejores datos. Necesitamos mayor transparencia. Necesitamos seguir reforzando la trazabilidad. Pero también necesitamos una regulación proporcionada, capaz de distinguir entre aquello que realmente aporta valor al sistema y aquello que puede convertirse en una carga administrativa difícilmente justificable.
Porque el éxito de la economía circular no dependerá del número de plataformas donde reportemos información ni del volumen de documentación que seamos capaces de generar. Dependerá de nuestra capacidad para recoger mejor, gestionar mejor, reciclar mejor y lo más importante a mi juicio: reincorporar esos materiales reciclados a la economía, a un mercado maduro para consumirla y así conseguir la verdadera circularidad.
El objetivo es seguir obteniendo mejores resultados ambientales. La RAP ha demostrado una enorme capacidad para evolucionar y adaptarse a los nuevos retos. Sigamos avanzando en esa dirección con más trazabilidad, más transparencia y mejor información.
Pero sin perder de vista que la verdadera medida del éxito seguirá siendo la eficacia con la que somos capaces de gestionar los residuos y contribuir a una economía cada vez más circular.
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